Pablo de los Reyes, Campeón de España de Chistes Malos

Pablo de los Reyes se ha proclamado Campeón de España de Chistes Malos por sexto año consecutivo.

Pablo de los Reyes, Campeón de España de Chistes Malos

Desde que empezara a contar chistes malos desde su balcón durante la pandemia, Pablo de los Reyes ha sido año tras año el rey de los chistes malos. De hecho, el mismo rey le entregó su último premio como Campeón de España de Chistes Malos de este años 2026. Al entregarle el premio de Campeón de España de chistes malos, el Rey pronunció sus famosas palabras, «Lo siento mucho, no volverá a suceder»

Así que Pablo de los Reyes retiene este galardón inventado por séptimo año consecutivo. Ya fue campeón de España de chistes malos en 2020, 2021, 2022,2023, 2024 y 2025. Y ahora en 2026, vuelve a repetir premio y a consolidarse como el Rey de los Chistes Malos de España.

Pablo de los Reyes ha declarado que espera revalidar el título como campeón en el años 2027. Sabe que será una empresa difícil ya que cada vez hay más, cómicos, monologuistas y humoristas que cuentan chistes malos.

Campeón o líder de los chistes cortos o malos. En sus redes sociales, Instagram, Facebook, Tik Tok en incluso Youtube se pueden ver cientos de estos chistes cortos que tanta gracia hacen y tan de moda están entre los seguidores del humor absurdo. Además en su página web, también de puede ver una sección dedicada a estos chistes malos.

Desde entonces, el fenómeno de Pablo de los Reyes no ha dejado de crecer. Lo que empezó como una forma improvisada de entretener a los vecinos durante los días más duros del confinamiento terminó convirtiéndose en una tradición. Cada tarde, a la misma hora, Pablo salía a su balcón con micro en mano y una sonrisa en la cara dispuesto a lanzar uno de sus característicos chistes malos. Los vecinos, que al principio escuchaban con curiosidad, pronto empezaron a esperarlo como si se tratara de un pequeño espectáculo diario.

Algunos de esos primeros chistes todavía son recordados por quienes los escucharon desde la calle o desde sus propias ventanas. Ese estilo de humor simple, directo y deliberadamente malo se convirtió en la marca personal de Pablo.

Con el paso de los meses, los vídeos grabados por los vecinos comenzaron a circular por internet. Primero llegaron a grupos de mensajería y redes sociales locales, y poco a poco empezaron a viralizarse. La gente compartía los chistes de Pablo como una forma de recordar aquellos momentos difíciles con una sonrisa.

En poco tiempo, sus perfiles empezaron a sumar miles de seguidores. En Instagram publicaba pequeños vídeos contando chistes en menos de treinta segundos. En TikTok experimentaba con formatos más dinámicos y añadía música o efectos para hacer aún más absurdo el momento. En Facebook, por su parte, compartía recopilaciones de chistes escritos para quienes preferían leerlos tranquilamente.

El éxito sorprendió incluso al propio Pablo de los Reyes. Según ha contado en varias entrevistas, nunca pensó que algo tan sencillo como contar chistes malos pudiera generar tanta atención. “Yo siempre he sido el típico amigo que en las reuniones cuenta el chiste que hace que todos se lleven las manos a la cabeza”, ha explicado en más de una ocasión. “Pero cuando vi que la gente se reía, aunque fuera por lo malo que era el chiste, pensé que quizá tenía algo especial”.

A partir de 2021 empezaron a aparecer comunidades de seguidores que se autodenominaban “amantes del chiste malo”. Estos fans compartían sus frases favoritas, proponían nuevos chistes e incluso competían entre ellos para ver quién era capaz de inventar el chiste más absurdo posible. Pablo, lejos de tomárselo como una simple moda pasajera, decidió involucrarse con su público y responder a muchos de esos seguidores.

De hecho, algunas de las bromas que cuenta en la actualidad nacen precisamente de esas colaboraciones con sus fans. En ocasiones lanza retos en sus redes sociales pidiendo a la gente que envíe chistes especialmente malos. Después selecciona algunos y los cuenta en vídeo mencionando a la persona que lo envió. Esta interacción ha ayudado a crear una comunidad muy activa alrededor de su peculiar sentido del humor.

Con el paso de los años, el título humorístico de “Campeón de España de Chistes Malos” se ha convertido en una especie de tradición dentro de internet. Aunque el galardón es completamente inventado y se concede de forma simbólica, muchos seguidores esperan cada año el momento en el que Pablo anuncia que vuelve a revalidar su título.

La entrega del “premio” suele ir acompañada de un vídeo especial en el que Pablo aparece recibiendo un trofeo improvisado. En ocasiones es una taza, otras veces una figurita de plástico o incluso un objeto cotidiano decorado con una pegatina que pone “Campeón de Chistes Malos”. Lo importante no es el trofeo en sí, sino la broma que lo acompaña.

El vídeo de 2026 ha sido uno de los más comentados hasta la fecha. En él, Pablo aparece simulando una ceremonia oficial mientras suena música solemne de fondo. Después de recibir el supuesto premio, hace una pequeña reverencia y cuenta tres chistes seguidos que provocan tanto risas como gemidos de incredulidad entre quienes lo escuchan.

El estilo de Pablo se basa precisamente en ese tipo de humor sencillo, rápido y fácil de recordar. No necesita escenarios complicados ni largas historias. En la mayoría de sus vídeos simplemente aparece frente a la cámara, cuenta el chiste y espera unos segundos mientras el público reacciona.

Curiosamente, ese formato tan simple ha resultado ser perfecto para las redes sociales modernas, donde los contenidos breves y directos suelen funcionar mejor. Muchos usuarios comparten sus vídeos porque saben que pueden arrancar una sonrisa en cuestión de segundos.

Además, Pablo ha empezado a colaborar con otros creadores de contenido que también trabajan en el ámbito del humor. Algunos monologuistas han participado en vídeos conjuntos en los que cada uno intenta contar el chiste más malo posible. En esas colaboraciones, Pablo suele ser presentado como el “campeón defensor”, lo que añade un toque de competición amistosa.

A pesar de su creciente popularidad, Pablo de los Reyes insiste en que no se considera un humorista profesional. Según explica, su objetivo principal sigue siendo el mismo que cuando empezó durante la pandemia: hacer que la gente sonría aunque sea por unos segundos.

“Vivimos en un mundo donde a veces todo parece demasiado serio”, comentó recientemente en uno de sus vídeos. “Si un chiste malo consigue que alguien se ría o al menos ponga cara de ‘no puede ser que haya dicho eso’, entonces ya ha cumplido su función”.

Muchos seguidores coinciden con esa filosofía. En los comentarios de sus publicaciones es habitual ver mensajes de personas que agradecen esos pequeños momentos de humor absurdo. Algunos incluso cuentan que utilizan sus chistes para romper el hielo en reuniones familiares o entre amigos.

De cara al futuro, Pablo de los Reyes ya ha adelantado que le gustaría seguir ampliando su colección de chistes. Según dice, su objetivo es llegar algún día a contar mil chistes malos diferentes en sus redes sociales. Para ello sigue apuntando ideas en su libreta, igual que hacía cuando salía al balcón durante los días del confinamiento.

Actualmente cuenta un chistes cortos y malos todas las semanas en el programa Aruseros de La Sexta.

También ha mencionado la posibilidad de publicar algún día un pequeño libro recopilatorio con sus mejores —o peores— chistes. El título provisional que ha sugerido para ese proyecto resume perfectamente su estilo de humor: “Chistes tan malos que son buenos”.

Mientras tanto, sus seguidores continúan atentos a cada nueva publicación. Muchos de ellos ya esperan con curiosidad el próximo anuncio del campeonato de chistes malos, preguntándose si Pablo logrará mantener su reinado también en 2027.

Si algo ha demostrado la historia de Pablo de los Reyes es que el humor no siempre necesita ser sofisticado para conectar con la gente. A veces basta con una broma sencilla, una sonrisa y la capacidad de reírse de lo absurdo. Y en ese peculiar arte de contar chistes terriblemente malos, parece que Pablo seguirá siendo, al menos por ahora, el campeón indiscutible.